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    February 03

    Reunión tipo tranquilo en La Lora

    Reunión tipo tranquilo en La Lora



    Este sábado 26 de enero, la fundación La Lora EcoParque decidió reunir a todos sus panas para una reunioncita tranquila, donde se dio una buena muestra del patinaje y la música alterna que se hace en Cabimas, a la misma vez comprobando el inmenso apoyo que recibe este proyecto entre los jóvenes de la ciudad.

    Desde las 3pm se fue concentrando gente en el parque, que está ubicado detrás del Terminal de Pasajeros, en el bulevar costanero. Panas de Marcaibo, Ciudad Ojeda, Lagunillas se acercaron a patinar, a ver a otros patinar, conocer nueva gente y a oír bandas locales de rock a la orilla del lago.

    Despues de un par de horas de buen skateboarding y roller (y unas caídas igual de buenas), las bandas se fueron acercando a cuadrar el sonido. Con una vista impresionante del atardecer y la brisa de las seis de la tarde, los panas de Santos (Joel, Rick, Carlos y Eduardo) van armando sus peroles y se disponen a tocar su repertorio latinmetal, sin embargo, fallas técnicas los obligaron a acortar su set a seis canciones, cerrando con Luchando.

    Luego de un rato de más skate, llega el turno de Ankovil, un grupo conformado por cuatro muchachos que tocan rockpunk alterno. Fuertes sonido de guitarras, y buen acoplamiento con el constante sonido de la batería evidenciaban la influencia de Blink-182 y otras bandas de punk. Actualmente se encuentran grabando un EP independiente autotitulado, que incluirá el sencillo Candidato No Social, disponible ya en su myspace.

    Ya bien entrada la noche, Eclipside muestra por primera vez su sonido metal. La banda está conformada por Jhonattan Casanova en la voz, Ricardo Navarro en la guitarra, Mario Borgh en la batería y Victor Vásquez. Un set agresivo lleno de gritos en español y en inglés, guitarras endemoniadamente distorsionadas y una química asincopada entre los miembros de la banda fue lo que dejó Eclipside. Break the Silence es el título del EP que están grabando en el estudio JOR Records.

    La reunión "tipo tranquilo" fue una reunión de amigos. 300 y tantos amigos que se pasaron por La Lora para demostrar que el concepto de ecoparque tiene cabida en la ciudad, y no sólo eso, sino que estaría llenando un espacio que es indispensable: un lugar para la música, el deporte y la conciencia ecológica.

    March 05

    Nostalga Ligera (a petición)

    -Vay, Vay, dejá de hablar, que son las seis y apenas van tres que nos han salido bien! -dije quitándome el sudor de la frente y dándole aún mas volumen a mi instrumento.

     

        Era una tarde calurosa, de esas que dan ganas de quedarse en casa sin hacer nada en la comodidad del aire acondicionado y el control remoto. Pero no, ahí estábamos nosotros. Con una extensión eléctrica que precariamente colgaba de la ventana del tercer piso para darle corriente a los amplificadores, con conocimientos débiles de nuestros instrumentos que gradualmente fueron aumentando, y con la dicha que caracterizaba los sábados de ensayo.

     

        Habíamos hecho del estacionamiento público una "sala de ensayos", que ampliamente satisfacía nuestras necesidades. Sin pedaleras, efectos, compresores, nada de esos artilugios tecnológicos que mas tarde aprenderíamos a amar. La batería, básica, las guitarras, básicas, y las voces, inexistentes. No teníamos cantante, pero no importaba, hablábamos con el idioma universal. No, el amor no, la música.

     

    -Vé, - me dice el baterista, ya agotado- el que está con el relajo sois vos. Vamos con música ligera antes que nos boten con cacerolas como la otra vez. Un, Dos, Tres, Yyyyyy...

     

    Las primeras barras de la épica del rock de los 80's empezaron a sonar. La gran anticipación que lleva hasta el coro de la canción aumentaba la adrenalina que corría por nosotros. Sin lentes extravagantes. Sin apariciones en TV. Sin un single pegado en las emisoras y por supuesto, sin fanáticas gritando nuestros nombres. No era el negocio de la música. Era simplemente La Música.

     

    No teníamos nombre, ninguno de los miembros del grupo tenía un problema de adicción y no había director general, director musical ni ninguno de esos títulos que son tan populares entre los grupos de tecnovallenato. No había agente, ni mánager, ni financista.

     

    El único propietario de nuestra música éramos nosotros mismos. Y, por supuesto, el viejo que nos gritaba desde el séptimo piso. Y la señora que nos echó el balde de agua. Y aquel vengador anónimo que decidió cacerolearnos por interferir en su rutina diaria al hacer ''el ruido'', cómo tan vagamente describían los vecinos lo que nosotros creíamos arte. Teniamos 13 años y ya estábamos llenos de emociones hormonales y depresiones románticas. Ser rockeros era lo nuestro. Y nos gustaba.

     

     Por supuesto, al crecer te das cuenta de muchas cosas y aprendes otras pocas. Y en ese proceso, dejas botada en algún punto del trayecto a la ingenuidad. Extraño la ingenuidad. Extraño la tan equivocada noción de que sin conocer a nadie en el medio íbamos a llegar a ser famosos, y que algún día se nos acercaría alguien y nos diría: "Vengan, los voy a convertir en los próximos Caramelos de Cianuro" 

     

    También recuerdo con nostalgia pensar que de alguna manera todo funcionaría, y que recordaría los ensayos con la misma clase de nostalgia que siento ahora, sólo que estaría en una mansión en Caracas, y no aquí mismo, donde todo comenzó.

     

    Pero doy gracias al Creador por esos recuerdos tan hermosos, porque, la pasión que sentía durante esos dos, tres minutos de música ligera, representan la pasión que ahora siento por muchas otras cosas. Le doy gracias a la música por hacer de mí quien soy, y espero que en algún rincón de esta ciudad, en este mismo momento, esté alguien mas cambiando de acorde para cerrar triunfalmente con su banda la versión de otra canción, y que sienta esa misma pasión, y sin importarle los gritos de los vecinos.

     SOL- RE!

     

    Roberto Torres L.

    October 16

    Nostalgia Ligera.

    -Vay, Vay, dejá de hablar, que son las seis y apenas van tres que nos han salido bien! -dije quitándome el sudor de la frente y dándole aún mas volumen a mi instrumento.

     

        Era una tarde calurosa, de esas que dan ganas de quedarse en casa sin hacer nada en la comodidad del aire acondicionado y el control remoto. Pero no, ahí estábamos nosotros. Con una extensión eléctrica que precariamente colgaba de la ventana del tercer piso para darle corriente a los amplificadores, con conocimientos débiles de nuestros instrumentos que gradualmente fueron aumentando, y con la dicha que caracterizaba los sábados de ensayo.

     

        Habíamos hecho del estacionamiento público una "sala de ensayos", que ampliamente satisfacía nuestras necesidades. Sin pedaleras, efectos, compresores, nada de esos artilugios tecnológicos que mas tarde aprenderíamos a amar. La batería, básica, las guitarras, básicas, y las voces, inexistentes. No teníamos cantante, pero no importaba, hablábamos con el idioma universal. No, el amor no, la música.

     

    -Vé, - me dice el baterista, ya agotado- el que está con el relajo sois vos. Vamos con música ligera antes que nos boten con cacerolas como la otra vez. Un, Dos, Tres, Yyyyyy...

     

    Las primeras barras de la épica del rock de los 80's empezaron a sonar. La gran anticipación que lleva hasta el coro de la canción aumentaba la adrenalina que corría por nosotros. Sin lentes extravagantes. Sin apariciones en TV. Sin un single pegado en las emisoras y por supuesto, sin fanáticas gritando nuestros nombres. No era el negocio de la música. Era simplemente La Música.

     

    No teníamos nombre, ninguno de los miembros del grupo tenía un problema de adicción y no había director general, director musical ni ninguno de esos títulos que son tan populares entre los grupos de tecnovallenato. No había agente, ni mánager, ni financista.

     

    El único propietario de nuestra música éramos nosotros mismos. Y, por supuesto, el viejo que nos gritaba desde el séptimo piso. Y la señora que nos echó el balde de agua. Y aquel vengador anónimo que decidió cacerolearnos por interferir en su rutina diaria al hacer ''el ruido'', cómo tan vagamente describían los vecinos lo que nosotros creíamos arte. Teniamos 13 años y ya estábamos llenos de emociones hormonales y depresiones románticas. Ser rockeros era lo nuestro. Y nos gustaba.

     

     Por supuesto, al crecer te das cuenta de muchas cosas y aprendes otras pocas. Y en ese proceso, dejas botada en algún punto del trayecto a la ingenuidad. Extraño la ingenuidad. Extraño la tan equivocada noción de que sin conocer a nadie en el medio íbamos a llegar a ser famosos, y que algún día se nos acercaría alguien y nos diría: "Vengan, los voy a convertir en los próximos Caramelos de Cianuro" 

     

    También recuerdo con nostalgia pensar que de alguna manera todo funcionaría, y que recordaría los ensayos con la misma clase de nostalgia que siento ahora, sólo que estaría en una mansión en Caracas, y no aquí mismo, donde todo comenzó.

     

    Pero doy gracias al Creador por esos recuerdos tan hermosos, porque, la pasión que sentía durante esos dos o tres minutos de Música Ligera, representan la pasión que ahora siento por muchas otras cosas. Le doy gracias a la música por hacer de mí quien soy, y espero que en algún rincón de esta ciudad, en este mismo momento, esté alguien cambiando de acorde para cerrar triunfalmente con su banda la versión de otra canción, y que sienta esa misma pasión, y sin importarle los gritos de los vecinos.

     

    SOL- RE!

     

    Roberto Torres L.

    venezuelan_dude@hotmail.com